Antes de comenzar solamente quiero recalcar
que no pretendo gustarte o que estés de acuerdo con mis palabras, el único y
real objetivo de los siguientes párrafos es el de hacerte reflexionar por un
instante, tan solo unos segundos siquiera acerca de la libertad, de TÚ
LIBERTAD, ¿eres realmente libre?, esa es la pregunta que al finalizar la
lectura deseo te respondas y decidas hacer o no un cambio en tu vida.
Para comenzar necesito definir qué es la
Libertad, la Real Academia Española la define como “la capacidad que posee el ser humano de poder obrar según
su propia voluntad, a lo largo de su vida; por lo que es responsable de sus
actos”. Habiendo definido ya qué es la
libertad, desglosemos poco a poco dicha definición para comprender mejor la
magnitud de esta capacidad y redefinamos nuestra propia concepción de libertad.
Al
principio, la definición señala que la libertad es “una capacidad que posee el ser humano”, démonos cuenta que menciona
única y exclusivamente al ser humano, así es, de todos los seres vivos
existentes en este planeta que llamamos tierra somos la única extraña especie
que posee esta aterradora capacidad; se preguntarán por qué la califico como aterradora,
eso es algo que responderé tomando el siguiente fragmento de nuestra definición:
“obrar según su propia voluntad, a lo
largo de su vida”, de entre todas las especies somos los únicos seres
capaces de decidir, lo cual crea un inmenso abismo entre nuestra razón y
nuestros instintos animales, a diferencia del resto de las especies que se guían
únicamente de sus instintos, por ejemplo un cachorro león no se dará a la ardua
tarea de elegir qué será cuando sea más grande, no, el será un león y aunque
necesite la guía de sus semejantes en su sangre siempre estará el instinto de
cazar a su presa, alimentarse de la misma, reproducirse y morir, es únicamente en
esto a lo que se limita su existencia. En cambio nosotros como animales
pensantes poseemos la razón y por consecuencia la característica inherente a la
misma, libertad, la cual se convierte en un trabajo arduo a lo largo de nuestra
vida ya que todas nuestras experiencias y nuestra historia se definirán con
nuestras decisiones es decir con nuestra libertad de hacer o no hacer algo por
lo tanto se vuelve en una capacidad aterradora de la cual escapamos una y otra
vez a veces sin darnos cuenta y otras más lamentables estando conscientes.
Erich Fromm filósofo humanista nos ayuda a
identificar si escapamos o no de nuestra libertad postulando tres vías de
escape de la misma, las cuales explicaré de forma breve para su mejor comprensión.
La primera la llama autoritarismo que se divide en dos, la masoquista y la
sádica, la vía masoquista se refiere a cuando adoptamos actitudes sumisas ante
las circunstancias, cuando preferimos tener a alguien que decida por nosotros
para no tener que rompernos la cabeza pensando en qué es lo que nosotros
queremos o qué es lo que nosotros haríamos, por lo tanto vivimos como parásitos
a expensas de otras personas, ya sea un padre, novio, amigo e inclusive un
gobernante.
La otra vía en la que se divide el autoritarismo es la sádica que comprende a las actitudes que tomamos cuando doblegamos a otros ante nuestras decisiones, opiniones y caprichos, imponemos nuestro pensamiento ante los demás para no tener que cuestionarnos y sentirnos angustiados, por lo tanto escapamos de la libertad porque dependemos de otros para poder realzar nuestra supuesta grandeza y darle valía a nuestras decisiones, ya que sin esa sensación de poder no creemos que nuestros pensamientos sean certeros o adecuados.
La otra vía en la que se divide el autoritarismo es la sádica que comprende a las actitudes que tomamos cuando doblegamos a otros ante nuestras decisiones, opiniones y caprichos, imponemos nuestro pensamiento ante los demás para no tener que cuestionarnos y sentirnos angustiados, por lo tanto escapamos de la libertad porque dependemos de otros para poder realzar nuestra supuesta grandeza y darle valía a nuestras decisiones, ya que sin esa sensación de poder no creemos que nuestros pensamientos sean certeros o adecuados.
La siguiente vía que explica Fromm es la
denominada Destructividad, la cual surge cuando tenemos esa sensación de
angustia ante la inmensidad e incertidumbre de nuestra existencia, por
lo tanto recurrimos a la destrucción del mundo la cual
no es más que un intento desesperado para no sucumbir ante él, un ejemplo claro
son las guerras, el vandalismo, humillación, terrorismo, crimen etc. Es ahí
cuando surge esa necesidad insaciable de alimentar a nuestro yo inferior
pisoteando y dañando nuestro entorno.
La ultima vía de la que nos habla Fromm es la
Conformidad Autómata, esta vía es la más placentera, la más fácil, ya que
permite a la persona pasar desapercibida a su alrededor, para explicar mejor en
qué consiste daré un ejemplo que sonara tal vez un poco trivial pero refleja de
manera clara la esencia de esta vía: Al despertarme por la mañana y abrir mi
guardarropa me entra una gran ansiedad ya que debo decidir cómo me quiero
vestir el día de hoy por lo tanto evado mi libertad y decido mirar tu ropa o la
de algún personaje de la TV e imitarla, de esta manera no resaltaré y seré
aceptado por los demás porque soy igual a ellos y cómo no quererme si soy solo
una copia más del sistema. Esta sensación de pertenencia es muy peligrosa ya
que nos lleva a perder el hilo de lo que en verdad somos por una simple
etiqueta, ¿a qué parte de la sociedad perteneces? ¿A los que quieren estar al “último
grito de la moda”, o los que se visten de negro para reforzar su supuesto
pensamiento profundo y melancólico? Y es que si describiría cada subcultura o
contracultura nunca terminaría.
Pero esta
conformidad no se limita únicamente a la manera en la que vestimos sino también
a la manera en la que actuamos y en lo que creemos, un ejemplo muy claro es la
religión en especial la católica ya que ni siquiera tienes la oportunidad de
decidir o no ser bautizado, tus padres lo deciden por ti y tú actitud como
persona pensante es la de un borreguito, obedezco las leyes que me impone mi
iglesia, no las cuestiono, no reflexiono si en verdad lo que dice el sacerdote
en su homilía es en lo que creo, ¡no!, decido creer en algo porque me lo
inculcaron no porque yo lo haya descubierto o reflexionado, de esta manera mi
vida se simplifica ya que todas las preguntas a las que el ser humano a lo
largo de la historia se ha cuestionado ya están contestadas para ti. Esto te
traerá innumerables satisfacciones ya que vivimos en un estado fuertemente
arraigado a la religión católica, y si eres parte de la misma ¡qué maravilla!
Eres parte de los hijos del señor, pero si tu pensamiento difiere un poco o
simplemente tienes ciertas dudas eres tachado como inmoral, ególatra etc. Son
estos prejuicios los cuales orillan al ser humano a evadir su derecho de
nacimiento llamado libertad.
Otra manera de ejemplificar la conformidad autómata
es cuando nos volvemos camaleones sociales, nos comportamos de manera diferente
en cada aspecto de nuestras vidas, con ciertas personas somos de una manera y
con otras cambiamos, redefiniéndonos a nosotros mismos en cada sistema en el
que vivimos con el fin de ser aceptados por cada uno de los mismos.
Habiendo ya explicado cada una de las vías de escape
es más fácil comprender por qué califico a la libertad como aterradora ya que
depende de un verdadero autoconocimiento,
autonomía y el valor de ser diferentes. Implica ser TU MISMO y a veces el ser
tú mismo no les agrada a los demás ya que los hace sentir inferiores por no
poder ellos tener esa valentía de aventarse a lo desconocido.
“Por lo que es responsable de sus actos”, esta es la última parte de nuestra
definición presentada al principio, la cual es a mi perspectiva, la más
importante y la razón del título elegido
“Condenados a la libertad” ya que esta capacidad inherente a nosotros nos
convierte en los únicos responsables de lo que somos y de nuestra existencia.
Por lo tanto el hombre es únicamente su propio proyecto no es más que el
conjunto de decisiones y de actos realizados en su vida.
Recalco
la responsabilidad del hombre sobre sus actos ya que muchas veces y a lo largo
de la historia hemos tratado de buscar culpables a nuestras desgracias y es que
es muy fácil perderse en la deliciosa sensación de que todo tiene un orden
predeterminado o culpar a los dioses llamémosle Jesús, Zeus, Allah, Universo,
Destino etc. Pero todo esto no es más que un mecanismo de defensa que hemos
creado para poder sobrevivir y no morir de angustia, tristeza o ira al observar
nuestras desdichas o nuestros errores.
Por
lo tanto A MI PERCEPCIÓN las cosas no suceden por que el destino así lo quiso,
las cosas suceden por que las circunstancias así fueron y eres TÚ el que decide
qué hacer con las circunstancias, eres TÚ el que crea su futuro y decide hacia
donde llevar su existencia.
Para finalizar te hago la misma pregunta que
hice al principio, ¿eres realmente libre?, si es así
felicidades haz logrado la verdadera trascendencia y si la respuesta es que no,
no te angusties la libertad está dentro de ti y en el momento en el que tú
decidas puedes utilizarla, no te mentiré y te diré que será fácil, no, será
realmente difícil, pero créeme no hay mayor satisfacción que ser tú mismo y
trascender en la vida por lo que eres no por lo que los demás esperan que seas.
Espero reflexiones sobre esto y encuentres una respuesta.
No seamos camaleones sociales necesitados de
afecto, seamos seres verdaderamente libres autónomos, sinceros e
independientes.
Hillary Formento
Esperamos Sus comentarios y agradezco la ayuda a la futura psicóloga Hillary Formento C. por su apoyo, participación y mejora continua de este Blog.
ResponderEliminarTotalmente identificado. Creo que aunque muchas personas no ven "correcto" este tipo de pensamiento, creo que, ironicamente, es la manera mas libre de ver la vida.
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